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¿Qué puedo esperar que la psicoterapia psicoanalítica haga por mi?
 
Aquel que tiene una visión de futuro, y que lucha para hacer realidad aquello que un día soñó, es alguien para quien la plenitud es patrimonio.
               
   El hombre como ser pensante y como producto de la culminación de una evolución, es el único capaz de explorarse, conocerse, encontrarse y cuestionarse. Sus experiencias tempranas ejercen un efecto duradero sobre el desarrollo de su personalidad; entonces, mediante el uso adecuado de procedimientos terapéuticos, se intenta ayudarlo para que pueda tener un funcionamiento óptimo.
 
                Mediante el tratamiento psicoterapéutico se le presenta una segunda oportunidad en la vida, en volver a nacer, es incorporar nuevas soluciones a las fallas anteriores y a los conflictos del pasado. Planear la vida es cobrar consciencia de sí mismo, atreverse a ver de frente lo que se hace y preguntarse si de verdad uno se siente satisfecho con lo que es, ya que no se puede gozar del presente sin comprenderlo y no se le puede comprender sin conocer el pasado.
 
                Se espera de la psicoterapia psicoanalítica el alivio de la ansiedad, la cual está presente en la mayoría de las patologías emocionales; la atenuación de síntomas, que tanto dolor y desesperanza le causan a los pacientes; el manejo discriminado de conflictos, que tantas veces es el responsable de agravar situaciones de por sí conflictivas, o de crear problemáticas innecesarias que lastran la evolución del ser humano; y el aprendizaje de auto-observación que de alguna manera asegura que la evolución no se detenga, y que el individuo tenga mejores opciones en el futuro de re-abordar sus viejos problemas o los nuevos que se le presenten. Al irse dando estos fenómenos, los cambios en la estructura de la personalidad van ayudando a la adquisición de una mejor calidad de vida, ya que la psicoterapia es fuente de liberación y autonomía; cuando uno vive proyectándose hacia el futuro puede decir que está viviendo.
 
                Cuando lo único que existe es el presente, y éste está desligado de la esperanza del futuro y de la tensión que impulsa a construir, a buscar lo venidero, a desear ser diferente, basado en una genuina necesidad interior, haciendo que exista lo que todavía no existe, entonces, la vida muy probablemente carecerá de sentido. Es por ello que una psicoterapia completa agregará un beneficio más a los que el individuo buscaba; esto es, el de generar un nuevo elemento de la personalidad, que le permitirá seguir desarrollando las características introspectivas y analíticas que una vez fueron parte de la psicoterapia y de la relación terapéutica.
 
                En tales condiciones, desde el inicio de una terapia, se pueden comenzar a vislumbrar las importantes modificaciones que pueden surgir en relación a los criterios que se tienen sobre la vida, la gente y la propia personalidad. Se pretenderá que no solamente la conducta sea diferente sino también los sentimientos, con lo cual se ayudará a la persona a conocer el funcionamiento de su inconsciente alrededor de las cuales se ha modelado su vida y las consecuencias que se han derivado de éste.

 

 

 

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